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2009-12-16

Sorry, we're closed  

Hoy no se bloggea, mañana sí

2009-11-20

La diferencia entre oír y escuchar  

Se acabaron los consejos

Por aquello de las vueltas que da la vida terminé miércoles y jueves en un taller sobre "Coaching gerencial", aunque debo admitir que mi principal motivación era la comida de FUSAL (que dista años luz de la de mi casa). Lo curioso es que la palabra "coaching" me hacía pensar en esto:



Sí, en una canción, pero se entiende el panorama que me imaginaba, ¿verdad? Entrenador, pep talks, cheers, quitarle el sudor de la frente al otro, etc. Ya estando en el taller me di cuenta de que andaba dando vía y, una vez más, me sorprendí por todas las cosas que se inventan (o descubren) quienes estudian el comportamiento humano.

No voy a ni siquiera intentar explicar a profundidad qué es coaching, porque apenas y lo voy entendiendo -un cambio de chip mental será requerido-. Solo me remitiré a ponerlo en mis palabras: aprender a escuchar a los demás, hacer las preguntas correctas, reforzar y valorar a la persona que lo recibe para que ella tenga confianza en sí misma y que sea ella -después de los ires y venires de las preguntas y respuestas-, quien encuentre la solución a su problema.

Nos quejamos de que andamos por la vida tratando de componerle la vida a los demás (y hasta de que no nos hacen caso), cuando lo que estamos haciendo es que ellos no desarrollen su potencial, poniéndoles en bandeja de plata lo que creemos es la mejor solución -que tal vez sea la mejor para nosotros, pero no para ellos-. Decimos que oímos los problemas ajenos y que somos los mejores consejeros, cuando no escuchamos nada de lo que está diciendo quien nos pide ayuda y solo hablamos, hablamos y hablamos.


Dice Goethe:
Lo mejor que puedes hacer por los demás no es enseñarles tus riquezas,
sino hacerles ver la suya propia

Yo digo que vale la pena hacer el esfuerzo de amordazarme la próxima vez que sienta la necesidad de interferir en la vida de alguien para "ayudarle". No más música de Rocky.

2009-11-19

Hacer amigos  


¿Por qué no?


En ocasiones, me considero socially awkward, como la niña nueva en el kínder que ve la gloria cuando llega otro niño a hablarle y le ahorra los gigantescos pasos de atravesarse el salón para ir a socializar con sus pares o que en el peor de los casos, se aferra a las enaguas de la mamá.

Es raro, porque puedo estar haciendo fila a la par de alguien y ponerme a platicar así como si nada. También puedo participar sin problema en una conversación social, de esas en las que te ponés a hablar de temas sacados del periódico o noticiero durante un almuerzo de trabajo.

Pero a la hora de conocer nuevas personas, me vuelvo a sentir la niña de kínder. A la primera, soy callada -al final, no tanto.- A la segunda, no hallo por dónde comenzar, me cuesta romper el hielo y hallarle el lado a la gente. Y a la tercera, generalmente, ya he entrado en confianza.
La semana pasada experimenté eso de "hacer amigos" -o al menos conocer gente nueva-, por primera vez en mucho tiempo.
Llegar, presentarse, saludar, conversar, reír. Todo, al mismo tiempo que se absorbe información, se perfila a los interlocutores y se trata de ser natural -aunque por aquello de dar una buena impresión, uno se limita un poco, como quien va "tanteando" el terreno-.

Lo curioso de la experiencia fue que, a pesar de nunca haber visto antes a este grupo de interesantes individuos, al cabo de pocos minutos ya me sentía como si los conociera de mucho antes: ¡las maravillas de amistarse vía online!

Lo mismo sucede cuando uno hace el salto de intercambiar comentarios de blog a blog, a tuitear por allá, feisbuquear por acullá y emeseniar de un país a otro a altas horas de la noche.
Es cuestión de tiempo que terminés por conocer a la otra persona en vivo y en directo.

Si metemos a nuestros amigos de carne y hueso a una computadora, ¿por qué no trasladar nuestras amistades de bits y bytes al mundo offline? Al fin y al cabo, cada vez pasamos más horas frente a una computadora y uno nunca sabe quién está del otro lado de la conexión.

Un amigo tal vez.

PD. Un saludo a @oscarmartell, a @elsum y compañía.

Todos somos losers  

O lo fuimos en algún momento


Con mi hermana nos ha dado por ver "Glee", el nuevo programa de FOX que convirtió mi fantasía de ver series musicales en realidad (¿se imaginan "CSI: The Musical" con Grisson cantando ópera?). Por un lado, la combinación de los arreglos de canciones populares y las performances de los actores, es tan buena que te dan hasta ganas de cantar con el sing-along, buscar los videos en YouTube o bajar las canciones.

Por otra,
encuentro la propuesta bastante original, aunque por momentos me parece una versión anti Disney (o más realista) de "High School Musical" donde los geeks y los bullies no conviven pacíficamente, y la cheerleader y la nerd no se hacen amigas aún cuando las dos se disputan el afecto del capitán del equipo de la escuela, y claro, todos andan calenturientos y con las hormonas revueltas.

Pero sobre todo, hace que uno se proyecte en los personajes. Tal vez no seás el "cuatro ojos" en silla de ruedas, o el niño gay, o la niña que tiene dos papás, o representés una minoría étnica, pero es innegable que por muy "normal" que seás, a esa edad nunca dejás de sentir que no encajás en ninguna parte (los que te agarran de pato no contribuyen a la causa tampoco), y más de una vez deseás hacer algo más con tu vida, ser parte de algo especial.

Si no tienen su agenda televisiva ocupada los jueves a las 9 p.m., no está demás volver a los tiempos de bachillerato con "Glee"... aunque, pensándolo bien, a veces pareciera que seguimos actuando como adolescentes, que nunca salimos de bachillerato ni dejamos de ser losers o de enfrentarnos a bullies.

Acá, la versión "Glee" de "Take a bow" de Rihanna.



2009-11-18

Si todavía no es navidad  

Santa se adelantó demasiado



Puede que para ustedes la Navidad sea, como el almacén La Nueva Milagrosa, "una gran cosa", tan grande que de hecho anhelan que llegue hasta con 3 meses de antelación. Pero para mí, si bien no le hago la competencia al Grinch y a don Scrooge, la Navidad va comenzando allá por el 20 ó 21 de diciembre que ya se respira el ambiente de vacación en el aire.
Hacerlo más temprano -digamos, por poner un ejemplo, ¡desde finales de octubre!- me parece que solo contribuye a generar altas expectativas consumistas para los salvadoreños y las salvadoreñas (y por ende, propicia posibles frustraciones).
Sin embargo, aún hasta aquellos que todavía estamos conscientes de que apenas vamos por mediados de noviembre -por muy rápido que pase el tiempo-, o de que en estos dorados tiempos no estamos para gastar lo que no tenemos y encima de eso, enjaranarnos, en ocasiones nos cuesta resistirnos a la tentación de caer en las garras de los jingle-bells' y los we-wish-you's.

Como cuando entrás a un centro comercial o a un almacén y sos apabullado por las
lucecitas, árboles, adornos y villancicos (¡especialmente los villancicos!), y luego te atarantás, pensando desde ya en el estreno, el makeover que hay que hacerle a los adornos del árbol, el paso que algunas figuras del nacimiento tendrán que hacer por el quirófano, la nueva receta para el pavo y un resto de cosas que no vienen al caso.

Bueno, al menos no todavía... si todavía no es Navidad... aunque falte muy poco joven.

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