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Mostrando las entradas etiquetadas como Relaciones

Conocidos

Voy llegando a una edad en que no me interesa llamar "amigos" a personas que no tienen la capacidad de conversar sobre un tema que no sean ellos mismos, de preguntar por el otro o tan siquiera fingir el mínimo interés. Que no pueden recordar un par de días después alguna pieza de información, por insignificante que sea, y ni se diga la habilidad de inquirir o dar seguimiento a algún tema. Esos sólo son conocidos. Voy llegando al límite, digo.

Concesiones

Hasta cierto punto se siente bien delegar la responsabilidad de preocuparse a alguien más. Dejar las aflicciones en manos ajenas. Sentir que alguien tiene tu espalda cubierta. Que si te caes, te ayudará a levantarte. Es una concesión de poder que no todos estamos dispuestos a hacer, hasta que crecemos lo suficiente para dejarlo ir. Pedir y aceptar ayuda nos cuesta. Confiar, aún más. Pero no sabremos si podemos hacerlo hasta que lo intentamos.

La historia de mis ex

Como hemos cambiado by Presuntos Implicados on Grooveshark No es una lista larga. A lo sumo se cuentan con los dedos de ambas manos. Todos los tenemos. Es raro que los recordemos, pero cuando lo hacemos, a menudo nos terminamos preguntando por qué se acabó. Alguna vez tuve un amigo, o alguien que durante un período de tiempo pensé que era mi amigo, pero a la larga resultó no ser la persona que esperaba. Porque claro, uno también espera algo de los amigos. En aquel caso, yo solo esperaba que esa persona estuviera para mí en uno de los momentos en que más necesitaba saberme acompañada. Pero no pasó. Al final creo que siempre supe que para las cosas "serias" no podía contar con él. Y llegué a preguntarme una y mil veces como pude haber confiado en esta persona. Y sentí pesar. Y lo extrañé. Y lo repudié. Y lo olvidé.  ¿Por qué dejas de ser amigos con alguien? ¿Cómo alguien solo desaparece de tu vida? ¿Cómo pasas de ser amigos a ser conocidos o solo un si-te-he-vis...

¿Alguna vez creceremos?

Soy de esas personas que, cuando algo me molesta... pero realmente me MOLESTA... es sumamente difícil sacudirme la idea de la cabeza. Pasa, por ejemplo, que me queda el mal sabor de boca producto de una conversación con alguien con quien, por lo general, sostenemos un diálogo automático de <<"¿Cómo te ha ido?", "Bien, gracias ¿y a usted?", "Bien también">>, pero que cuando nos salimos del guión existe un 90% de probabilidad que la conversación tome un giro desagradable de su parte cuando le da por sacar los temas:  (a) Peso - Predique con el ejemplo. (b) Cuánto gano - Ni que me mantuviera y/o le debiera dinero. (c) En qué vas a invertir tu dinero - Yo manejo mis propios ahorros, muchas gracias. (d) Que no puedo manejar carros mecánicos - Para eso son los automáticos y si no, ahí está el bus. (e) Críticas sin sentido hacia ella  o a ella - No espere que no brinque si las toca a ellas. (f) Todas las anteriores. Hoy es una de esas noches...

It's complicated

Cuando estaba pequeña le preguntaba por qué usted no me quería. Y no es que no me quisiera, en verdad, sino que así lo percibía. Ante mi existencialismo infantil, ella siempre decía "No es que no te quiera, es que te quiere a su manera". Nunca me pareció una buena manera de querer, pero de algo a nada, supongo que era un consuelo. Por eso creo que, cuando usted refunfuña de vez en cuando "... No me quieren y tanto que las quiero yo", me dan ganas de decirle "No es que no lo quiera, lo quiero a mi manera". Pero entonces tendría que explicarle que uno cosecha lo que siembra y terminaríamos peor. Cuando estaba un poco más grande usted me decía que no era su obligación quererme pero que lo hacía porque quería y en algún nivel eso se suponía que me tenía que hacer sentir agradecida. Y más que agradecida, obligada a devolver con creces tanta "gratitud". También me dijo que todo lo que pudiera lograr era solo por y gracias a usted. Pero solo era...

Reciprocidad

Pensamientos para acompañar el desayuno Últimamente he notado disparidades en la mayoría de mis relaciones. No soy perfecta, en ninguno de los aspectos de mi vida. Por el contrario, disto mucho de serlo. Pero tampoco soy mala. Quizá por eso, de vez en cuando, me gustaría recibir algo de lo que doy. Que si como hija nunca he dado motivos por qué desconfiar, me den la confianza a cambio. Que si como hermana trato de preocuparme, que tan siquiera pretendan tener un mínimo interés. Que si como amiga podías contar conmigo, tú también hubieras estado ahí para mí. Que si yo hago un esfuerzo para estar con alguien, al menos lo note y no lo dé por sentado. Que si doy, tan siquiera muy de vez en cuando reciba en retorno, por aquello de la reciprocidad. Doy, doy, doy, doy y no recibo. Con justa razón me exigen que siga dando, si yo nunca pido. Ya caí en la cuenta de que estoy cansada de dar y no recibir. Necesito sentirme apreciada. Quiero sentirme apreciada. Merezco sentirme apreciada. Demando ...

Hermanas

Es complicado Hay algo de la relación de hermanas que es difícil de definir. No es como lo pintan las series de TV ni las películas cursi. No todas las hermanas se sientan a contarse confidencias mientras se trenzan el pelo o se hacen las uñas. Hay unas que ni siquiera se hablan y apenas las une el ADN. Hay otras que al crecer se distancian y cada quien hace su vida por su lado. Si usted es mujer y tiene una hermana tal vez coincida conmigo: ser hermanas es una relación complicada. Sobre todo ser la mayor. Hace 19 años me estrené como hermana. Tenía 5 años cuando nos hicimos 3. En mi inocencia, había aceptado el hecho de que dejaría de ser hija única bajo la falsa idea de que tendría con quién jugar. Eso me dijeron. Lo que se les olvidó decirme es que la niña no saldría de mi tamaño. Menuda sorpresa: esa hermana era una bebé con quien tendría que compartir la atención de mi mamá. No sé si le pasará a todas las hermanas, pero de pequeñas solíamos pelear mucho. Eran batallas campales por...

Hay "amigos"

Ah, cómo hemos cambiado Hay de "amigos" a amigos. Es algo que aprendí en el último año. A veces nos sorprende que algunas personas con las que hablábamos todos los días simplemente desaparecen de nuestras vidas, y uno se dice: "Pensé que éramos amigos". Cuando de verdad nos ponemos a pensar, caemos en la conclusión de que al cerrar un capítulo -como la universidad, por ejemplo-, hay personajes que se quedan ahí. Aunque la separación duela, sobre todo por el hábito de hablar con esa persona, solo aparecen en un par de escenas y ¡puf!, el autor los elimina de la obra. Hay otras que, en cambio, se quedan por ahí, como un personaje secundario que hace mutis de vez en cuando. Yo tengo una amiga así, con la que compartimos infinidad de cosas por 5 años, pero a la que en muy raras ocasiones veo. Al principio manteníamos el contacto, seguíamos hablando (o leyéndonos en el Msn). Sin embargo, de un tiempo para acá me he dado cuenta de lo poco que me interesa reunirme con esta...