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48 horas en Estambul

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Meses antes de que se abriera la posibilidad de ir por trabajo a  Bucarest , ya estaba en mis planes un viaje a Europa por mis vacaciones. Por eso mismo, cuando supe que iba a pasar poco más de un mes en Rumanía consideré que lo mejor que podía hacer era conocer el país lo más que pudiera en el tiempo que me quedara los fines de semana, versus buscar aventuras en otros lados. En eso la vida se encarga de enviarte otras señales, esta vez en la forma de la pareja de salvadoreños que conocí en el tour de los castillos , quienes indirectamente me animaron a perseguir una idea que ya había barajado, pero que a fuerza de ser sincera me daba un poco de miedo: Estambul, Turquía. Al final, mi lógica fue "Ya estoy tan cerca y quién sabe si otra vez vuelva a estarlo, que ¿por qué no?". Tenía que aprovechar la oportunidad. Así terminé volando un viernes por la noche, para regresar lunes temprano por la mañana a trabajar. Solo 48 horas en Estambul. Admito que tengo esta obsesión p...

Promesa

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Esta semana fue complicada, pero a decir verdad no hay semana que no lo sea. Siempre he batallado con aquello del "balance vida/trabajo", en parte porque todo mundo te dice y te hace creer que es normal que el costo de avanzar en tu carrera es tener más y más responsabilidades que te absorben más y más tiempo. Claro, es lógico, ¿pero a expensas de qué? Eso me pregunté un día que salí de trabajar pasadas las 8 p.m. y es algo que ha andado dando vueltas en mi cabeza desde entonces. Aquí entre nos, me entristece trabajar un viernes hasta las 10:30 p.m., o dos noches consecutivas hasta pasada la medianoche. Me entristece que a pesar de que lo hago, el trabajo nunca se termina. Es complicado, y más cuando me pregunto ¿a expensas de qué? Esta semana me pasaron dos cosas. En una plática con una chica mucho más joven que yo, me decía que uno de sus más grandes logros había sido no dejar pasar este año sin estudiar. Esa resolución de decir "No quiero dejar pasar x cantidad de ti...

Londres: industrial, moderno y lleno de historia

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< Previamente en el viaje: Amsterdam Vista del Palacio de Westminster y Big Ben desde el London Eye No recuerdo cuáles eran mis expectativas antes de viajar a Londres, pero a mi llegada me enfrenté con una escena sacada de "Harry Potter y el prisionero de Azkabán", cuando Harry viaja en el Autobús Noctámbulo, solo que con menos velocidad. Mi vuelo proveniente de Ámsterdam llegó el mismo día del referendo del Brexit con un retraso por culpa de la poca visibilidad y en el aeropuerto de Luton tuve que ingeniármelas para tomar un bus pues los trenes habían sido cancelados por inundaciones. Llegué a mi Airbnb dos horas después, pasada la medianoche, luego de perderme por cruzar a la izquierda cuando tenía que ir a la derecha y de batallar con una cerradura electrónica, la primera que usaba en mi vida. A la luz del día, caminando por la ribera sur del río Támesis, mi primera impresión de Londres se resumió en las palabras industrial y moderno. De haberme alojado en ...

Por la calle de la soledad en Toledo

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< Previamente en el viaje: Madrid La respuesta que obtengo cuando digo que viajo sola es más que todo de sorpresa. ¿Una mujer viajando sola? ¿Hospedándose en la casa de extraños y tomando el transporte público? Shock. Una vecina, una mujer entrada en sus sesenta años, incluso me preguntó cómo me había dado permiso mi mamá de viajar sola. Quisiera pensar que estaba bromeando, pero lo dijo muy en serio. Era una cuestión personal. Según ella, no podría viajar sola porque no puede estar sin compañía. Conozco mucha gente así a quienes les disgusta hacer las cosas por su cuenta, como comer solos o ir al cine o a un concierto solos. Aunque respeto esto, creo que proviene del miedo, y como muchas cosas que provienen del miedo, son una carga innecesaria que no vale la pena andar arrastrando. No es manera de vivir. Si no estás viajando porque "no tienes con quien ir", piénsalo otra vez. No tengas miedo de estar sola. Viajar sola es una excelente oportunidad de conocerte a ti m...

Sobre los aeropuertos

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Los aeropuertos me dan un poco de miedo. No por algo sacado de ver demasiados episodios de "Alerta Aeropuerto", sino porque son tantos pasos. Paso tras paso con probabilidades de equivocarse en una cosa u otra. Puede ser al principio, incluso desde antes de salir, cuando subestimas el tiempo que toma llegar al aeropuerto dependiendo del medio de transporte y la hora. Me pasó la primera vez en París (2013), donde de ribete me equivoqué de terminal en Orly, y para cuando llegué al mostrador de facturación, este ya había cerrado. Era 23 de diciembre y tenía que llegar a Barcelona o a Madrid para poder regresar a mi familia para la Nochebuena. Otras veces llegas al aeropuerto correcto con suficiente anticipación solo para que te digan que tu vuelo ha sido cancelado sin ningún motivo y que la aerolínea te ofrezca un vuelo que sale más tarde pero desde otro aeropuerto que está a más de una hora en taxi. Eso me pasó en Londres (2016). A veces ni siquiera sale el avión y te dan...

Fallar

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A menudo siento que me he fallado/fallo a mí misma. El verdadero problema no es "fallarme" porque reconozco que en la vida es natural tener reveses, sino sentirme como un fallo. Tengo este problema de años que jamás resuelvo, y cuando me acerco a una solución o a estar en el mejor lugar posible, es como si siempre encuentro la manera de sabotearme. No estoy bien. No me siento bien. Lo veo. Y en todo lo que puedo pensar es "No soy un árbol". Aunque sea más fácil decirlo que probarlo.

Satisfacción

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Hoy fui al cine a ver el desenlace de las primeras tres fases del universo cinemático de Marvel (MCU): “Avengers: Endgame". Sin entrar en detalles porque soy de la opinión que los spóilers no deseados son una falta de respeto para con los demás, solo diré que la palabra “satisfacción" resume lo que sentí al final de la película. Obtuvimos el cierre que necesitábamos. Mi apreciación muy personal es que fue un poco predecible, aunque ejecutada de forma impecable, especialmente si consideramos las altas probabilidades que había de arruinar una historia de tan épicas proporciones. Al final lo que me llevo es el impacto que tienen los productos culturales en nosotros los consumidores. Las 22 películas de Marvel, esparcidas en un período de 11 años, sin lugar a duda han acompañado la vida de millones de personas alrededor del mundo, y les han unido en un colectivo global que no tiene barreras y que lo que comparte es el interés por las historias de estos superhéroes. De una ...