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Mostrando las entradas etiquetadas como Opiniones

Por qué la representación importa

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Fui a ver "Crazy rich Asians" en su fugaz paso por las carteleras de cine en El Salvador y debo decir que me encantó por varios motivos. Uno, porque es un estudio grande (Warner Bros.) apostando por una comedia romántica, un género que actualmente está relegado. Dos, porque era una heroína sin traumas pasados o limitada por sus inseguridades. Por el contrario, era una mujer profesional con una carrera exitosa como catedrática universitaria, quien por aquello de las casualidades tiene a un novio guapo e inteligente que resulta ser ultra millonario. Ya quisiera yo tener esa suerte 😂. Tres, porque recibí un tour por Singapur mientras veía la película. Y cuatro, porque es una historia entretenida y bien desarrollada, con un par de actores que aportan buena comedia, como Awkwafina. Pero lo que más me gustó de "Crazy rich Asians" es que todo el cast era asiático o de ascendencia asiática, algo que no se ha salvado de la polémica, pues hay quienes critican que no...

Cuando el cliente se vuelve más exigente

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No me van a dejar mentir que como clientes, hemos sido consentidos. Cada vez somos más exigentes. Esperamos más. Y lo que antes era un extra, ahora es lo que consideramos el mínimo estándar. Nivel de cliente VIP al que algunas quisieran que las atendieran    Como clienta nueva de un taller, me complació saber que podría programar los pagos automáticos con mi tarjeta de crédito, agendar las citas de los mantenimientos, la pequeña cafetería en la sala de espera, el TV con cable, el WiFi gratuito, el servicio de transporte, si bien con lo que me ganaron fue con las computadoras con acceso a internet, desde una de las cuales hasta logré escribir en el blog en una mañana de espera inevitable. Son detalles que se aprecian. Pensé que por lo que pago, es lo menos que podría esperar, ¿pero acaso no todos pagamos por productos y servicios? ¿Acaso no es valioso todo nuestro dinero? Lo mismo pasa a la inversa, como el médico al que dejé de ir porque a pesar de programar ...

Universidad

En el marco del Día Internacional de la Tolerancia se me venía a la mente cómo históricamente en El Salvador hemos sido intolerantes a la diversidad. Somos, en alguna medida, intolerantes al que vota por uno u otro partido, al que profesa otra religión, a la diversidad sexual, al que le va al Barcelona o al Madrid (dependiendo del caso), al Alianza o al FAS (también dependiendo del caso), y si no fuera porque el General Maximiliano Hernández Martínez expulsó del territorio nacional a las personas de color y casi aniquiló por completo a la población indígena en algún momento de la década de los 1930, también seríamos intolerantes a ellos. Para muestra, si estuviéramos manejando en las calles de San Salvador, a esta entrada ya le habrían pitado la vieja. A todas luces, este es el país de la universidad y la única tolerancia que se traga es la de la lactosa. ¿Tú qué estás pensando?

Me reservo el derecho a diferir

¿Se imagina un mundo en el que a todos nos gustara el mismo color? Supongamos que a todos nos gustara el negro: nos vestiríamos de negro de pies a cabeza todos los días, hasta la ropa interior. ¿O que tal si a todos nos gustara el mismo sabor de sorbete? Llegaríamos a la heladería a ordenar y no habría que tomar una decisión: ni fresa ni chocolate, solo vainilla. ¿O si todos votáramos por el mismo candidato? No habría ni siquiera necesidad de hacer elecciones porque solo existiría un partido político.  Ahora imagínese que todos pensáramos igual. Conversaríamos solo para recibir del otro una reafirmación positiva de lo que ya pensamos. Probablemente no conversaríamos en absoluto; aunque claro, siempre hay quienes prefieren que su interlocutor le diga solo lo que quieren escuchar. Tampoco habría televisión por cable porque todos veríamos el mismo canal; ni equipos de fútbol porque todos apoyaríamos al mismo, bajo el supuesto de que a todos nos tendría que gustar el fútbol;...

Alzar el vuelo

Tuve que preguntarle a medio centenar de personas si ellos estarían dispuestos a irse del país en un futuro para caer en la cuenta de que nunca me he puesto a pensar si a mí me gustaría emigrar. A los encuestados se les da la opción de responder "Sí", "No", "Tal vez", pero mi respuesta es "No sé". No tengo esposo ni hijos que considerar en la decisión, solo mi núcleo familiar. Tampoco tengo bienes propios que me mantengan aquí, ni deudas que me esperen. No tengo un trabajo fijo o un contrato irrevocable. Hablo el idioma, tengo visa, el mundo es mi ostra. ¿Por qué no alzar el vuelo? Aún así, nunca he pensado irme del país, al menos no para vivir. No permanentemente. Tal vez para estudiar (eso sí se me ha ocurrido infinidad de veces), pero siempre con la idea de regresar a corto o mediano plazo... no 30 o 40 años después, como hacen algunos compatriotas. La pregunta que acompaña a mi "No sé" es: ¿Para qué? Hay gente conv...

La responsabilidad social mal entendida

Esta mañana abrí el periódico para enterarme que un restaurante de comida rápida había hecho una donación a una asociación que tiene como misión generar conciencia sobre los riesgos cardiovasculares en los niños. Doble paradoja. Si la empresa en cuestión fuera socialmente responsable para con los niños (que al final de cuentas son quienes se atipujan de hamburguesas), ¿no deberían empezar por freír sus papas en algún tipo de aceite más "saludable" -como si eso fuera posible-? ¿O en hacer sus hamburguesas con carne molida de buena calidad, sin Dios sabe qué como extra topping? En segundo lugar, la promoción (porque no se me ocurre llamar de otra manera a este tipo de pseudo evento en relaciones públicas) era que se designaría un día para que la gente comprara el big producto estrella y que el total de las ventas sería donado a la asociación antes mencionada. Mi pregunta entonces es, ¿qué donó la filial salvadoreña de la segunda franquicia más grande del mundo? Todo ...

60 minutos

Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, llamó a la Hora del Planeta "60 minutos de oscuridad para ayudar al mundo a ver la luz" ("60 minutes of darkness to help the world see the light”). Con todo respeto a Ban Ki-moon, para mí 60 minutos no son nada. Sí, hoy todos correrán a apagar las luces, electrodomésticos, la computadora... algunos hasta tuitearán "solo" desde su BlackBerry o iPhone con tal de ayudar al planeta, porque claro, es lo políticamente correcto y el color verde está de moda. Pero al minuto 61 volveremos a lo mismo. Verá, aliviar al planeta por una hora, aún si todos los hogares en el globo lo hicieran, no lo aliviaría lo suficiente en relación con lo que le seguiremos haciendo mañana... y pasado mañana... y después de pasado mañana, ad infitnitum. Estos 60 minutos son como darse una gran hartada de puros carbohidratos, grasa y azúcar, y querer sentirse menos culpable al respecto yendo una hora al gimnasio. La Hora del Planeta, ...

Del orgullo gay

Respete. Viva y deje vivir. Se acabó la primera temporada Glee (lágrima corre por mi mejilla en este momento). Creo que cuando empezaron a transmitirlo por FOX le comenté cuánto me gustaba la propuesta del programa. Lo que no se me habría ocurrido es que, después de 22 episodios, el programa se convertiría en uno de mis favoritos, no tanto por la música -o bueno, también por eso-, como por el contenido. A mi parecer, uno de los personajes mejor logrados es el de Kurt, el adolescente gay que se acepta a sí mismo y vive con orgullo su orientación sexual y su identidad de género (de antemano me disculpo si mezclo términos, sobre todo en un tema en el que el lenguaje importa tanto). En una de las escenas más dramáticas del programa (menos mal que es comedia musical), se ve cómo el papá de Kurt lo defiende ante Finn (el futbolista) por usar una palabra despectiva en medio de una discusión. Quisiera tener la elocuencia para explicarle qué pasó en esa escena, pero mi palabrerío usual se que...

Agringados

Los holidays del tío Sam Hoy es Halloween, las almas perdidas se encuentran para salir a asustar por una noche y ¿a mí qué? Alguna vez mi tía nos disfrazó a mi primo y a mí para la ocasión (a mis 3 años, yo era la Tía Bubu y él Superman), pero nunca pasó a convertirse en una tradición aquello del "trick or treat" -probablemente porque mis vecinos nunca compraban dulces-. Obviando el análisis dizque sociocultural-religioso-esotérico-ocultista-paranormal que todos se lanzan a hacer sobre esta fecha, me limitaré a decir que salta a la vista que Halloween es una excusa de los restaurantes, bares y discotecas para hacer su agosto en octubre, pero sobre todo, que resulta evidente que es algo tan, pero tan mercadológicamente ¡gringo! Como las flores y chocolates en el Día de San Valentín y Santa Claus y Rodolfo el reno en Navidad. Entiendo que a los niños les motiven las altas dosis de azúcar refinada bajo la máscara de dulces inofensivos que seguramente les causarán numerosas ...

Concéntrense

Elemental mi querido Watson Al Ries dice: " Una marca se fortalece cuando se concentra su enfoque ". Es la segunda de las 22 leyes inmutables de la marca: la de la concentración. Si yo -que no estudié mercadeo más que en dos cátedras- puedo entender eso, ¿cómo es posible que algunas cadenas de comida rápida no lo capten? Asumo que la decisión de salirse del guacal corresponde a una estrategia -no solo de ventas, sino de mercadeo y comunicación- muy bien pensada, a cargo de personas que, vuelvo a asumir, están altamente capacitadas para manejar marcas. Dándoles el beneficio de la duda, me remitiré a sugerir (soy consumidora, estoy en la libertad de hacerlo) que: Si ustedes son Subway y se caracterizan por sus sándwiches tipo submarino, ¿para qué hacen pizzas? Creo que hay suficiente oferta por parte de los que dominan la categoría "pizza" (llámese Hut, Papa John's, Sbarro, etc.); tanta que hasta otras truenan o se conforman con una pequeñísima porción del ...

El crimen del Padre Alberto

Mejor hubiera pedido permiso, para no tener que pedir perdón El padre Alberto , famoso entre las abuelitas del mundo por su talk show (o por lo menos con la mía era un hit ), fue sorprendido con las manos en la masa -literalmente-, dándose muestras públicas de amor con una cristiana en las playas de Miami . De esto, tengo que señalar varios puntos: primero, que antes que cura, es hombre; y como hombre siempre ha tenido la tentación de los pecados de la carne, así como todas y todos los demás terrestres, comunes y silvestres. Como humano, cayó en la tentación... esas cosas pasan, no es ni el primero, ni será el último en hacerlo. Si fue por lujuria o fue por amor, solo su conciencia y Dios lo saben. Aunque estoy en el mismo equipo del padre Alberto -léase, profesamos el mismo credo (él más que yo, pero hoy quién sabe)-, para mi su error estuvo en no pedir permiso, para después no tener que pedir perdón. Nada le costaba colgar la sotana y seguir con su vida, sirviéndole al de a...

Leo, leo. ¿Qué es lo que lees?

En la Semana Nacional de la Lectura 2009 Aprendí a leer en preparatoria, pero empecé a hacerlo en noveno grado Le preguntan: "¿Te gusta leer?". Responde: "Claro, por supuesto". Siguiente pregunta: "¿Por qué consideras que es importante?". Respuesta: "Ah, para aprender". Le preguntan otra vez: "¿Tú lees?". Responde: "Mmm... no mucho". Vuelven a preguntarle: "¿Por qué no lees?". Contesta: "Es que solo cuando me obligan". "A los jóvenes les gusta leer, pero no lo hacen", es un resultado muy frecuente en los estudios acerca de hábitos de lectura que se realizan en El Salvador (trust me, I know). En otros países tal vez lean más, en otros aún menos. Pero el factor común es que los jóvenes (¡y adultos!) no leen, que a algunos ni les gusta y que a otros ni les importa. ¿Por qué no lo hacen? Para mi, depende de tres factores: En primer lugar, de la personalidad del individuo, porque no a todos n...