Por algún extraño motivo me siento en la obligación de poner por escrito que este blog ha llegado a su fin. A lo largo de estos 16 años, con bastantes pausas de por medio, documenté un poco de nada y mucho de todo. Detrás de la pantalla y el teclado, navegué mi carrera, relaciones, mi salud. Hay tantas cosas que pasan en el 40% de tu existencia. Pero no todo llegó a este blog, especialmente en los últimos años. Aquí no hay registro del nacimiento de mi hijo (y vaya qué historia), ni de mi experiencia tratando de equilibrar la maternidad con la vida de diosa doméstica y todavía mantener algo de lucidez para mi trabajo remunerado. Tampoco hay nada sobre mis duelos, incluyendo el fallecimiento de mi abuela. Quisiera pensar que eso y lo que venga quedará documentado en algún otro lugar, pero la realidad es que cada vez tengo menor capacidad de introspección. Capacidad, tiempo, espacio mental, ganas, ¿todas las anteriores? Quizás no soy solo yo sino los tiempos en que vivimos. Todo es ...
Hoy resulta que Omar Angulo le escribió una canción a los mineros chilenos . La verdad es que no hay de qué sorprenderse, si tomamos en cuenta que este tipo aprovecha cada velorio que puede para hacerse de sus 15 minutos de fama. La primera vez que reparé en las tácticas enfermizas de promoción de este señor fue para el entierro del estudiante del INFRAMEN, en abril pasado, cuando aparecía en primera plana la mamá del joven llorando, y éste dizque charro detrás. Vaya sinvergüenza, lo repitió en el entierro de la Manyula y del joven futbolista del Metapán. Es como si no pudiera dejar escapar oportunidad alguna de visibilidad. No le basta con pintar con su "omarangulo.com" hasta la última piedra de El Salvador. Si lo vemos con ojos de frivolidad, la estrategia de RRPP que utiliza este fulano no está mal, en cuanto consigue su objetivo de branding. Pero en lo humano, simplemente es repugnante que se aproveche así de la gente. Este grado de oportunismo me asquea y lamentablemente...
El año más fatigante, retador, sorprendente, estresante, triste, alegre, melancólico, emocionante, inexplicable, lleno, vacío, acompañado, solitario, largo, rápido, lento y otro puñado de adjetivos más. El año que me dio dos de las cosas que más anhelaba, y a la vez me enseñó que tenía que dejar ir otras. El que me forzó a seguir adelante aún cuando me faltaban fuerzas física y emocionalmente. El año que sentí que me arrastré casi hasta el último día. Este año lo he vivido por dos o tres. Es el año que nunca en mi sano juicio repetiría, pero sin lugar a dudas, el año que cambió mi vida y por eso le he de estar agradecida. Por un año 2024 sin expectativas (para que así las sobrepase todas).
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