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Mostrando las entradas etiquetadas como Pensamientos grises

¿Para qué?

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No sé por dónde empezar porque no sé qué quiero decir. Y la mimosa que acompañó mi desayuno y se me subió a la cabeza no tienen nada que ver. O tal vez sí, porque no solo se me dificulta hilvanar mis ideas -de por sí ya revueltas-, sino también mecanografiarlas de manera coherente. Al menos podré culpar la pobre calidad de mi escritura a mi estado de confusión. De la última vez que escribí a acá han pasado una serie de cambios que amenazan con deshacer todo el progreso que pensaba que había hecho en los últimos meses. Toda esa persona fuerte en la que pensaba que me había reinventado a mí misma, esa que se sentía segura y encaminada a buscar contento con su vida, desaparece día con día, para regresar adonde comenzó o inclusive a un par de pasos atrás. Alguien me dijo que esto es salir de mi zona de confort, pero yo no recuerdo haberme sentido tan confortablemente para comenzar, porque todo se siente una lucha, todo el tiempo. Como nadar a contracorriente cuando por ratos apenas...

Nostalgia

Hay días extaños en que la nostalgia se cuela sin invitación, mi cerebro me traiciona y me pongo inútilmente a pensar en las cosas que pude haber hecho de otra manera y si el resultado habría sido diferente. Pero no. Todo es como debe ser. Pasa lo que tiene que pasar. Hoy es uno de esos días extraños, y de ribete, la nostalgia se trajo consigo flashes de un pasado feliz, pero al fin y al cabo, pasado. Aunque yo sé que estos momentos pasan, no puedo evitar desear un botón con el que darle fast forward  al tiempo, como si estuviera en un episodio de "Black Mirror". Para mientras lo inventan, solo voy a dejar que pase, que la invitada no deseada salga, cierre la puerta y pierda la llave.

Dolor

- Y si te arrancaras el corazón, ¿crees que dolería menos? - No, porque lo que tengo está en la cabeza, no en el corazón.

Frustración

Hay días en que odio todo, sin saber por qué. Hay días en que creo que "simplemente" es frustración, porque la gente lo dice tan sencillo, como si con decir "Estás frustrada" se aclaran todos los porqués. En todo caso, hay días que me frustra vivir frustrada. Días. Semanas. Meses.

Me canso

Hay un poema de Neruda que comienza "Sucede que me canso de ser hombre...". Se llama "Walking around". Miguel Bosé lo hizo canción. Venía en un CD que se llamaba "Neruda en el corazón" que mi mamá me trajo de un viaje a Chile. La portada era amarilla o anaranjada, con una foto de perfil del poeta. Lo presté y nunca lo volví a ver. Así me he sentido desde la semana pasada. Sucede que me canso de ser hombre mujer.  Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre.  De ser, en general. Y puede que nunca pueda entender a Neruda al nivel de los intelectuales y pseudointelectuales, pero en esos minutos caminando hacia el parqueo, con los pies arrastrándose en el suelo, Neruda sí me entiende a mí.

(Des)conexión

El tiempo fuera sirve para desconectarte del resto pero no te garantiza conectarte contigo.

Noche de domingo

Todos los domingos, cuando el día muere, siento de súbito que debería estar haciendo más con mi vida. Todos los días deberían sentirse como noche de domingo.

Este corazón

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Para cuando cumpla 30 ya no voy a tener corazón que me rompan. Creo que es demasiado tarde para pedirle al Niño Dios uno de repuesto. Voy a cumplir 27 años, pero en algunas cosas me siento como si pateara los cuarenta y tantos. ¿Cómo rejuvenecer un corazón maltrecho?

Vencida

Curioso cómo empiezas a escribir dos o tres párrafos de una entrada, y en medio de hilvanar argumentos te detienes y piensas "Bah, no va a cambiar nada, no puedo hacer que (los demás) examinen lo que piensan o reconsideren su manera de ver el mundo". ¿Por qué nos damos por vencidos? Digo, en general. ¿Lo hacemos porque ya intentamos por un tiempo? ¿Porque hay batallas que se pierden antes de empezar? ¿Porque no nos equiparamos al rival? ¿Porque la batalla ya nos drenó mental y emocionalmente? ¿Ya no tenemos energía? No vale la pena. (*) Esta entrada aplica para tantas cosas, menos para la que estaba escribiendo inicialmente.

Harta

De todos De nada De todo De nadie De la soledad De la compañía De estos De aquellos De ellas De él De él también De mí De lo que era De lo que no soy De lo que sigo siendo De lo que no seré Del tiempo De la ausencia Del ruido Del silencio De la luz De la sombra De mí otra vez De los demás De la vida De la muerte De las circunstancias De la falta de circunstancias De seguir De parar De todo Simplemente harta

Silencio

Esa sensación de vacío que queda al final del día, cuando la bulla se acaba y te toca enfrentar el silencio.

Excusas, excusas

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A veces me pregunto qué me pasa. Me aflijo más cuando me respondo que no me pasa nada, que no tengo una razón válida para no hacer las cosas. Siento que me traga la arena movediza.

Tres veces soledad

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La soledad en sí misma no es mala ni buena. Se puede ser feliz estando solo. Pero hay una diferencia entre estar solo y sentirse solo. Y lo que es peor, de saberse solo. Sanz (solo para no perder la costumbre).

Respuestas existenciales

- ¿Por qué me siento tan sola? - Quizá porque lo estoy.

Reveses

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A veces me siento como un cangrejo. Tengo tantos reveses que, en lugar de avanzar, camino para atrás. Ya no sé qué es peor si detenerse y estancarse, o ir en retroceso. Un paso para adelante, dos para atrás.

Preguntas deprimidas

Me pregunto si la depresión ha existido desde el origen de los tiempos y fueron las farmacéuticas las que vieron la oportunidad de negocios.

Cansancio rezagado

Paso tantas horas al día sintiéndome cansada que no me queda tiempo para nada más.

Soledad crónica

A veces me siento sola. Unas más, otras menos. Pero al final de cuentas: sola. Tengo mis ciclos, montañas rusas de emociones. Unas estoy arriba, otras abajo. Pero cuando caigo en el precipicio, siempre me golpeo con el sentimiento de soledad. ¿Será que la soledad es crónica?

Un empujonzote

La fuerza de la NO voluntad A veces siento que necesito que me den, no un empujoncito, sino un empujonzote para hacer las cosas. Y, por si el empujón no fuera suficiente, que alguien más me vaya jalando. Si aún eso no funciona, que me enganchen a una grúa y me vayan arrastrando. Pareciera que me rehúso a moverme de mi zona de comodidad. Necesito obligarme a hacer las cosas. A trabajar, a estudiar, a hacer tiempo para hacer lo que quiero. Porque así no voy a ninguna parte. Me inmovilizo y solo dejo que el tiempo pase y el quehacer se acumule. Necesito darme una cachetada en la cara y reaccionar. Empujarme a salir de este estupor.

El túnel

Me siento desesperada, arrastrándome en la oscuridad del túnel, esperando ver la luz al final del camino. Pero no llega, no estoy cerca y me hundo, me ahogo y me debato entre dejar que el peso que cargo sobre mis hombros me empuje hasta el fondo y mis pulmones colapsen llenos de mis propias lágrimas; o seguir tratando de salvarme, dando patadas de ahogado y alzando los brazos en busca de una mano amiga que me saque de la ciénaga de mi desesperación, me lleve a tierra firme, me limpie, me seque y me cure. Que aún en medio de la negrura que me ciega, me diga que pronto la claridad vendrá y solo quedarán las sombras de mis miedos, que el túnel habré atravesado para llegar al punto donde construiré los rieles por donde pase el tren de mi vida. Para mientras espero tu mano, seguiré flotando, entre ahogarme y salvarme, en el bache en que he caído, en medio del túnel por el que me voy arrastrando, donde todo es negro y vacío, donde no hay más que oscuridad, desesperación y hastío. Estoy flot...